La aparición de Gloria Trevi en la portada de Playboy Nueva Zelanda (edición febrero-marzo 2026) volvió a encender la conversación pública en México y otros países. A sus 58 años, la cantante mexicana se convierte —según la revista— en la primera artista latina en encabezar esa edición, lo que fue presentado como un logro internacional y un paso relevante en la proyección global del talento latinoamericano.
Sin embargo, el anuncio no solo generó mensajes de apoyo. También provocó una fuerte ola de críticas y cuestionamientos en redes sociales, donde usuarios recordaron las polémicas judiciales y el largo historial mediático que ha acompañado a la artista desde principios de los años 2000.
El contraste entre la narrativa de una revista que habla de una etapa “más intelectual” y la memoria pública de uno de los escándalos más notorios del entretenimiento latinoamericano volvió a poner sobre la mesa una pregunta recurrente: hasta qué punto la industria cultural prioriza la influencia mediática y la capacidad de convocatoria por encima del historial controversial de sus figuras.
En entrevista con la publicación, Trevi explicó que aceptó participar porque considera que la revista ha evolucionado hacia un enfoque distinto, más orientado a entrevistas y conversación cultural. También afirmó que le interesa llegar a públicos internacionales y promover la voz latina en otros mercados.
Mientras tanto, el impacto mediático demuestra que su figura sigue siendo profundamente polarizante: para algunos, símbolo de reinvención artística; para otros, un recordatorio de un pasado que sigue generando rechazo.
Lo cierto es que, décadas después del escándalo que marcó su carrera, Gloria Trevi continúa ocupando titulares internacionales, confirmando que su nombre sigue siendo capaz de dividir opiniones y dominar la conversación pública.
